La culpa compartida y esquivar el femicidio
- Zahira Sarapura
- 26 mar
- 4 Min. de lectura
Un ensayo de Zahira Sarapura.
La situación actual del país nos remarca cada día que los derechos conquistados no son eternos ni irrevocables. Hoy con una masculinidad tóxica, la lupa puesta en los incel gracias a la serie de Netflix “Adolescence” y un interrogante que creíamos superado: ¿Es necesario el agravante “FEMICIDIO”?
Ya que nos parece un debate algo medieval (o por lo menos es mi caso particular), vamos a ir al origen de este término tan controversial, según algunos sectores. Ubicá tu mente en una etapa donde se culpabilizaba y analizaba a la víctima y las características que llevaron a que este hecho (homicidio, violación, violencia) se haya cometido contra la mujer. Un factor analizado fue la pobreza, por ejemplo, y que dicha condición provocaba estrés o propiciaba las oportunidades para delinquir, según lo explica Pineda en su texto “La emergencia del femicidio y feminicidio como categoría fenomenológica, estadística y penal”.
En este texto también se detalla cómo se categoriza a las víctimas como “víctimas por azar, víctimas con un comportamiento tan problemático como los autores, víctimas por no haber evitado el delito (falta de cuidado o atención) y víctimas por descuidar las medidas de prevención, creando así causas situacionales del delito”. Estas categorías desvinculaban y en cierto modo justificaban el accionar del autor, poniendo el foco en el ya escuchado “¿y vos que hiciste para que reaccione así?” (incluso en medios de comunicación con amplia llegada).
En la serie “Adolescence” vemos el reflejo de la masculinidad tóxica, los llamados “incel” buscan justificaciones constantes a su falta de interacción con el sexo femenino, encasillando a las mujeres como manipuladoras e interesadas únicamente en el dinero y el físico, sustentando así la “manósfera”. Para quienes este término es nuevo, les acerco una explicación: la manósfera es una comunidad digital de hombres unidos por estar en contra del empoderamiento femenino, promueven ideas antifeministas, misóginas y sexistas, culpabilizando a mujeres y niñas sobre distintos tipos de problemas personales y sociales. Aunque los conceptos y creencias de los incel pueden verse como un extremo exagerado, es una realidad que interpela a muchos hombres insatisfechos con el empoderamiento femenino, la oposición a la regla heteronormativa, la libertad sexual de las mujeres y la revelación ante la sumisión femenina.
Entonces, siguiendo con esta línea y pensamiento propio del siglo pasado y de épocas aún más remotas, nos vamos al año 1976 cuando se utilizó por primera vez el término femicide por Diana Russell, el cual unos años después en 1990 sería definido junto a Jane Caputi como “asesinatos de mujeres realizados por hombres motivados por el odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad sobre las mujeres”.
Esta tipificación recién llega a nuestro país en el año 2012, luego de que Costa Rica se convirtiera en el primer país latinoamericano en tipificar penalmente la figura del delito de femicidio en el año 2007. Un 14 de noviembre de ese 2012 el artículo 80 de nuestro Código Penal fue modificado, agregando el inciso 11 y condenando con prisión perpetua a quien lleve a cabo uno de los actos de cobardía más grandes (opinión de la autora).
Solo trece años...
Hace trece años se le llamaba crimen pasional al asesinato de una mujer impulsada por el odio hacia ella y todo lo que representa. Hace trece años se juzgaba a la víctima “¿Qué habrá hecho?,¿Por qué no se defendió? ¿Por qué no denunció antes?”. Bueno… creo que esto no se quedó hace trece años.
Bien lo explica Noelia Barrios en su texto “Lo que cuesta nombrar un femicidio: un análisis sobre la cobertura del caso Griselda Blanco en la provincia de Corrientes”. Griselda Blanco era una periodista de la localidad de Curuzú Cuatiá quien fue víctima de femicidio en el año 2023 a manos de Darío Holzweissig, con quien mantenía una relación extramatrimonial.
Lo interesante es la extraordinaria cantidad de palabras utilizadas en lugar de “femicidio”. Barrios analiza las ediciones de ese primer mes tomando como referencia los dos diarios más importantes de Corrientes (se realizaron 31 ediciones alrededor del caso). En los 27 titulares del diario “El Litoral” solo se utilizó 4 veces la palabra femicidio. Por otro lado, el diario "Época" publicó 20 titulares donde solo empleo 2 veces el término femicidio; palabras como crimen, asesinato, homicidio, muerte o causa son algunas de las que se emplearon en los títulos restantes.
¿Por qué cuesta tanto el femicidio?
Será porque es un beneficio para las mujeres: “Legalizando, de hecho, que la vida de una mujer vale más que la de un hombre” (pequeña cita a nuestro presidente).
Partiendo de la base de la igualdad es muy irónico que el femicidio se genera por desigualdad: nos matan porque nos odian por no ser igual a la percepción que tienen de una “buena mujer”, nos matan porque nos ven inferiores o indefensas, nos matan porque es inconcebible que una mujer haga lo mismo que los hombres, nos matan por tratar de emparejar la balanza, nos matan por ir a una marcha buscando igualdad.
Pero paren chicas, ¿no creen que estamos exagerando?, ¿cómo la mujer va a tener una categorización dentro de la figura del homicidio?, eso es inviable en el mundo de los hombres. No nos quieren iguales, menos nos quieren superiores, lo que quieren es que sigamos inferiores, sumisas, indefensas, que volvamos a 1976 y callemos a Diana Russell, que nos callemos todas.
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