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¡La puta! ¿Por qué siempre yo?

  • Foto del escritor: revista angiru
    revista angiru
  • 5 nov 2025
  • 2 Min. de lectura

Por Martín Timo.


 Es increíble lo susceptibles que podemos llegar a ser. O  bien también, lo vulnerables que nos podemos sentir. Cómo si toda nuestra vida estuviera dependiendo de una situación o una palabra. Lo más loco de todo es que no podemos manejar nuestro sentir. 


 Estoy solo, me siento vacío, como si todos mis sentidos estuviesen completamente aislados, dejados, olvidados y no por elección propia. No sé si será la decepción, la frustración o las ganas de abrazarme a mí mismo. Solo yo sé cómo me siento y es difícil de explicar. Aunque suene repetitivo, ahora entiendo el no sentir. No sienten porque no quieren estar así. Solos, vacíos, aislados.


 Qué fortuna tienen aquellas personas que manejan sus sentimientos. Lamentablemente, mi vida no tiene el final de un cuento y por final no me refiero a un final literal, sino a la feliz vida que nos venden cuando empezamos a caminar. Serán por mis miedos o porque no encuentro a quien rezar, si Dios está y me escucha ¿porqué estás cosas tengo que pasar?


 Una incógnita con la que seguramente se encuentra todo el mundo. Supongo que al final la fé se trata de eso. Rezar con la esperanza de que eso que tanto anhelamos se nos cumpla. Sí se cumple, agradecemos y si no, seguimos rezando. Al final mi fé se está basando en pedir esperando algo a cambio, pero que le puedo dar yo más que devoción a alguien que no sé si de verdad me está escuchando. 


 Quizá solamente me lo cuestiono yo o quizá no. El mundo está plagado de gente buena que pasa por cosas extremadamente feas. De nuevo me cuestiono que la devoción no es suficiente y seguramente hasta el más fiel sufre heridas, pero mi cuerpo está cansado de ser el creyente que recibe cicatrices indefinidas.


 De igual manera, suelo pensar que mi vida no es tan mala y yo solo la subestimo, pero también entiendo que es lo que me tocó y no puedo hacer más que vivirlo. Sin embargo ¿porque me tengo que conformar con algo que no elegí?


 Según mi teoría, la vida es como una cadena, cada cosa tuvo un desencadenante y está cosa desencadenará cosas nuevas. Pero, hay algunas que se escapan de nosotros y ahí es donde de nuevo, sin darnos cuenta, volvemos a la fé.


 Otra vez comienza el ciclo. Devoción esperando un acto de amor del Dios supremo, aquel que no sé si me escucha y me ignora o, si todo esto se basa en un plan. Aún así es doloroso ver qué alguien que supuestamente me ama, ignora mis llantos. Tal vez lo hace para que entre lágrimas se esparza un poco mi dolor y no duela tanto a la hora de ponerle el pecho, pero como siempre, otra vez solo siento resignación y mi mente solo repita la misma oración: "La puta, porque siempre yo".


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